Si te han diagnosticado una rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) y tienes cirugía programada, es normal pensar que “lo importante empieza después”. Sin embargo, una parte clave de la recuperación ocurre antes de entrar a quirófano: preparar la rodilla con ejercicio terapéutico (prehabilitación) para llegar con menos inflamación, más movilidad y mejor control muscular.
Por qué la prehabilitación mejora los resultados de la cirugía
Cuando la rodilla está inflamada o rígida, el cuádriceps tiende a inhibirse (se “apaga”) y el movimiento se vuelve más limitado. Si esa situación se mantiene hasta el día de la operación, el postoperatorio suele comenzar con más barreras: dolor, dificultad para caminar y más riesgo de rigidez. En cambio, si se llega con buena extensión, fuerza básica y control, el cuerpo tiene mejores condiciones para progresar.
Qué objetivos se trabajan antes de la cirugía
La prehabilitación busca tres pilares que marcan la diferencia en la evolución posterior:
- Control de inflamación y derrame articular, para reducir dolor y mejorar la activación muscular.
- Recuperación del rango de movimiento, especialmente la extensión completa y una flexión segura.
- Fortalecimiento y control neuromuscular, con foco en cuádriceps, isquiotibiales, glúteos y estabilidad de cadera.
Beneficios concretos que notarás después de operar
Llegar a cirugía con la rodilla preparada suele traducirse en mejoras muy prácticas:
- Menor rigidez en las primeras semanas y mejor tolerancia a la movilización.
- Mejor activación del cuádriceps desde los primeros días, clave para caminar y subir escaleras.
- Mejor patrón de marcha y mayor seguridad al apoyar, reduciendo compensaciones.
- Progresión más eficiente hacia fases de fuerza, propiocepción y readaptación funcional.
En pacientes no deportistas y en deportistas, el “por qué” es distinto, pero la ventaja es la misma
En personas no deportistas, el objetivo principal es recuperar estabilidad para la vida diaria: caminar con confianza, subir y bajar escaleras y reducir el miedo a que la rodilla “falle”. En deportistas, además, se prepara el cuerpo para una rehabilitación más exigente, donde el control, la simetría de fuerza y la estabilidad en cambios de dirección serán determinantes para volver a jugar con seguridad.
La solución fisioterapéutica en Althea
En Althea, diseñamos programas de rehabilitación para LCA adaptados a tu situación y a la fecha de cirugía: control de inflamación, recuperación de rango articular, activación muscular y ejercicios de estabilidad progresivos. El objetivo es que llegues a la operación con una rodilla “preparada para recuperarse”, y que el postoperatorio avance con menos obstáculos y mayor seguridad.
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